Deivy: un líder que pinta sueños y trabaja por una comunidad donde nadie se quede atrás

Pintor, ambientalista, defensor de los animales y líder social, Deivy encontró en Barrios Vivos una oportunidad para fortalecer sus propuestas, ampliar sus conocimientos y descubrir nuevas herramientas para trabajar por su comunidad. Hoy, mientras se prepara para convertirse en guía turístico, continúa apostándole a la participación, al cuidado de la naturaleza y al encuentro entre generaciones.

Un liderazgo que nace de las ganas de transformar

En los barrios hay personas que no se conforman con señalar los problemas. Buscan alternativas, convocan a sus vecinos, presentan propuestas y persisten en la búsqueda de soluciones. Son hombres y mujeres que encuentran en las necesidades de su entorno una razón para actuar y que comprenden que transformar una comunidad comienza, muchas veces, con la decisión de dar el primer paso.

Deivy es uno de ellos.

IMG-20261015-WA0162.jpg-1024x769 Deivy: un líder que pinta sueños y trabaja por una comunidad donde nadie se quede atrás

Su historia está ligada a los inicios de Barrios Vivos, una estrategia que promueve el encuentro ciudadano, la cultura y la cocreación como herramientas para fortalecer las capacidades de los territorios. Desde sus primeras experiencias en este proceso, ha encontrado espacios para compartir sus inquietudes, enriquecer sus ideas y explorar nuevas maneras de contribuir al bienestar colectivo.

Pintor, ambientalista y líder social, Deivy reúne varias motivaciones alrededor de un mismo propósito: trabajar por una comunidad que reconozca sus capacidades, cuide su entorno y abra oportunidades para personas de distintas edades y condiciones.

Su capacidad de convocatoria y su insistencia en que las propuestas ciudadanas sean escuchadas forman parte de su manera de entender el liderazgo. Para él, la participación social no debería limitarse a asistir a reuniones o escuchar lo que otros deciden. También significa tener la posibilidad de expresar ideas, plantear necesidades, construir alternativas y encontrar espacios donde esas iniciativas puedan ser consideradas.

Porque liderar no consiste solamente en hablar por los demás. También implica aprender a escucharlos, reconocer sus experiencias y encontrar caminos para trabajar juntos.

El arte como expresión y punto de encuentro

La pintura ocupa un lugar importante en la vida de Deivy. A través del arte encuentra una forma de expresar su mirada sobre el mundo y de relacionarse con el territorio que habita.

Su sensibilidad artística se conecta con otras de sus preocupaciones: el cuidado ambiental, la protección de los animales y la necesidad de construir una ciudadanía más consciente de su responsabilidad frente a la naturaleza.

En su manera de comprender el trabajo comunitario, estas causas no aparecen como asuntos aislados. El cuidado del entorno, el respeto por la vida y la participación de los habitantes pueden encontrarse en iniciativas que inviten a las personas a reconocer lo que comparten y aquello que necesitan proteger.

El arte, en ese contexto, puede abrir conversaciones, despertar preguntas y facilitar encuentros entre personas que quizá no habían encontrado antes un motivo para trabajar juntas.

Pero Deivy también sabe que los propósitos necesitan preparación. Por eso, actualmente estudia para convertirse en guía turístico, una decisión que representa una nueva etapa en su proceso de formación.

Este aprendizaje puede ampliar sus posibilidades de compartir conocimientos sobre los territorios, sus características ambientales y culturales, así como las historias de las comunidades que les dan vida.

Su interés por el turismo también abre una oportunidad para relacionar la identidad local con el reconocimiento del patrimonio, el respeto por la naturaleza y la valoración de las experiencias comunitarias.

De esta manera, el aprendizaje se suma a la experiencia que ha adquirido en el trabajo social y le ofrece nuevas herramientas para continuar desarrollando sus ideas.

Cuidar a las personas también es construir comunidad

Entre las preocupaciones sociales de Deivy se encuentran los jóvenes, los adolescentes y las personas mayores. Su interés por estas poblaciones refleja una manera de entender la comunidad en la que cada generación tiene algo que aportar y merece encontrar espacios de participación.

Los jóvenes necesitan oportunidades para desarrollar sus capacidades, expresar sus inquietudes, construir proyectos y participar en las decisiones que afectan sus vidas. Las personas mayores, por su parte, conservan conocimientos, recuerdos y experiencias que pueden enriquecer la memoria colectiva y orientar a quienes están comenzando su camino.

Acercar esas generaciones requiere escucha, respeto y disposición para aprender unos de otros.

IMG-20261015-WA0163.jpg-1-1024x771 Deivy: un líder que pinta sueños y trabaja por una comunidad donde nadie se quede atrás

Desde sus ideas y experiencias, Deivy busca aportar a ese propósito, convencido de que el acompañamiento social y el reconocimiento de las capacidades individuales pueden contribuir a fortalecer las relaciones comunitarias.

Su interés por la protección animal y el ambiente amplía esa mirada. Una comunidad que aprende a cuidar sus espacios, respetar otras formas de vida y asumir responsabilidades compartidas también puede desarrollar una mayor conciencia sobre el bienestar colectivo.

Estos propósitos representan un desafío que exige constancia, colaboración y oportunidades para convertir las buenas intenciones en acciones concretas. Sin embargo, también muestran la diversidad de caminos desde los cuales una persona puede aportar a su territorio.

En el liderazgo social no siempre hay una sola causa ni una única manera de actuar. A veces, como sucede con Deivy, diferentes inquietudes se encuentran y dan forma a una vocación de servicio que continúa creciendo.

Barrios Vivos: cuando las ideas encuentran nuevas posibilidades

Para Deivy, Barrios Vivos ha representado una oportunidad para revisar y fortalecer sus propuestas de participación social.

Los laboratorios y los ejercicios de cocreación le han permitido compartir ideas, conocer otras perspectivas y comprender que una iniciativa puede enriquecerse cuando se construye con otras personas.

Este aprendizaje es especialmente importante para quienes trabajan desde las comunidades. La convicción de defender una causa constituye un punto de partida, pero desarrollar una propuesta también requiere organizar las ideas, comunicar sus objetivos, escuchar opiniones diferentes y construir acuerdos.

La cocreación invita precisamente a ese ejercicio: pasar de una visión exclusivamente individual a un proceso en el que los conocimientos, las experiencias y las capacidades de otros pueden ayudar a mejorar una iniciativa.

En estos espacios, los líderes tienen la posibilidad de contrastar sus planteamientos con otras realidades, reconocer nuevas necesidades y descubrir alternativas que quizá no habían considerado.

Para Deivy, esta experiencia ha contribuido a ampliar su perspectiva sobre la participación y a fortalecer su confianza para continuar trabajando por sus propósitos.

El valor de estos procesos está en que el aprendizaje no se quede dentro del laboratorio. El verdadero desafío consiste en llevar las ideas al territorio, establecer alianzas, identificar recursos y avanzar hacia proyectos que puedan responder a necesidades concretas.

Los sueños colectivos necesitan imaginación, pero también organización, compromiso y continuidad.

Cuando un líder también aprende

IMG-20261015-WA0161.jpg-2-1024x1024 Deivy: un líder que pinta sueños y trabaja por una comunidad donde nadie se quede atrás

Una de las lecciones que deja la historia de Deivy es que el liderazgo no es una condición terminada. Se construye y se transforma con la experiencia, la formación y el contacto permanente con otras personas.

Quien convoca necesita aprender a escuchar. Quien propone debe estar dispuesto a revisar sus planteamientos. Y quien trabaja por una comunidad tiene que reconocer que las soluciones duraderas no dependen de una sola persona, sino de la capacidad de sumar voluntades y construir confianza.

En este sentido, los laboratorios comunitarios pueden cumplir una función importante: no solamente permiten desarrollar actividades, sino que también pueden ayudar a fortalecer las capacidades de quienes participan, mejorar la formulación de sus iniciativas y promover nuevas formas de colaboración.

Para que ese aprendizaje produzca resultados, es necesario que existan oportunidades de continuidad, acompañamiento institucional y articulación con otros actores del territorio.

También es importante que los propios procesos comunitarios permitan evaluar lo que funciona, identificar las dificultades y reconocer los aspectos que necesitan mejorar.

El liderazgo se fortalece cuando la experiencia se convierte en conocimiento y cuando ese conocimiento se comparte para que otras personas puedan participar, proponer y desarrollar sus propias capacidades.

Pintar sueños, proteger la vida y construir futuro

La historia de Deivy nos recuerda que los territorios están hechos de personas que imaginan posibilidades, defienden causas y buscan maneras de contribuir al bienestar colectivo.

Algunas lo hacen desde el arte; otras, desde el cuidado ambiental, la protección animal, la educación o el acompañamiento social. En ocasiones, todas esas motivaciones se encuentran en una misma persona y dan origen a propuestas que buscan responder a diferentes necesidades de la comunidad.

Barrios Vivos ofrece un escenario para reconocer esas capacidades, ponerlas en diálogo y explorar nuevas formas de participación.

La experiencia también plantea una pregunta que merece permanecer abierta: ¿qué puede lograr una comunidad cuando sus integrantes encuentran espacios para expresarse, aprender, compartir conocimientos y construir juntos?

Deivy continúa su camino. Combina su experiencia como líder social con nuevos aprendizajes y mantiene su interés por contribuir al cuidado de las personas, los animales y el ambiente. Su historia no representa una transformación concluida, sino un proceso en marcha que puede enriquecerse con nuevas oportunidades, alianzas y experiencias.

Su formación como futuro guía turístico constituye otro paso en esa búsqueda: aprender para ampliar sus posibilidades y encontrar nuevas maneras de conectar a las personas con el territorio.

Porque creer en los sueños es importante, pero también lo es prepararse para desarrollarlos, compartirlos y convertirlos en acciones que puedan beneficiar a otros.

En cada barrio existen personas que, desde sus conocimientos y posibilidades, trabajan para que la vida comunitaria sea mejor. Reconocerlas significa comprender que la transformación social no depende exclusivamente de grandes decisiones: también se construye con iniciativas ciudadanas, aprendizajes compartidos y compromisos cotidianos.

Deivy pinta, propone, aprende y convoca. Su historia nos invita a reconocer que el liderazgo social no consiste en tener todas las respuestas, sino en mantener la disposición de trabajar con otros para encontrar caminos posibles.

Desde la Revista ABC de la Salud, seguimos contando las historias de quienes aportan a la construcción de comunidad. Informar, formar y acompañar también significa escuchar a los protagonistas de los territorios, reconocer sus esfuerzos y abrir espacios para que sus experiencias inspiren nuevas iniciativas de participación social.

Porque una comunidad donde nadie se quede atrás comienza a construirse cuando aprendemos a reconocer el valor de cada persona y entendemos que el futuro también puede pintarse, imaginarse y trabajarse en colectivo.

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